El grupo de investigación nace debido al interés del doctor Jorge Erwin Camacho Galindo, por contar con un espacio que divulgara el resultado de las discusiones teórico-investigativas adelantadas en las reuniones con estudiantes de psicología y derecho, a quienes asesoraba en trabajos de grado e investigaciones formativas, en su oficina privada. En los años 2009-2010, el grupo tuvo sede en la Universidad Católica de Colombia, a través de encuentros informales mensuales, posteriormente se fortaleció en los posgrados en psicología jurídica de la Universidad Santo Tomás (2010-2011), en los años siguientes, las sedes fueron la Pontificia Universidad Javeriana (2011-2013) y la Corporación Universitaria Minuto de Dios (2013-2014), con un aumento de participación de estudiantes de pregrado y posgrado, especialmente de psicología. Aunque, inicialmente los intereses giraron en torno de la estadística, la medición, la evaluación y la psicometría, con el tiempo se centraron en la conducta –especialmente la conducta “desviada”-, las adicciones, las explicaciones clínicas y los aportes psicojurídicos. Actualmente, el grupo cuenta con profesionales de diversas formaciones que garantizan las discusiones interdisciplinarias y transdisciplinares, de toda índole. También cuenta con un pequeño semillero estudiantil, pero apoya decididamente el desarrollo de nuevos talentos invetigadores.
Como comunidad académica interdisciplinaria de alto nivel, pretende tener un impacto nacional e internacional, al tiempo que escalafonar, según los parámetros de medición de Colciencias, en el nivel A en aproximadamente 5 años. Para el año 2020, el grupo de investigación interdisciplinar, deberá alcanzar su reconocimiento por desarrollar investigaciones con alta calidad académica y científica, que generen impacto social y susciten aportes significativos frente al abordaje de los fenómenos humanos y sociales, especialmente aquellos que generan conflicto, maltrato y violencia.
Contribuir a la solución de problemas y necesidades individuales y sociales, promover el fortalecimiento de la familia y propender por un desarrollo social sostenible a través de aportes técnicos, científicos y de innovación fruto de investigaciones teóricas y empíricas, básicas y aplicadas, en el campo de la psicología desde una perspectiva psicojurídica. De manera específica:
El Grupo comenzó por construir un discurso técnico, social, legal y científico sobre la interacción entre psicología y derecho y sus aportes a la administración de justicia; luego la discusión se centró en las víctimas de maltrato infantil y la forma apropiada de evaluar su probable daño psíquico, en su proyecto de vida y en su vida de relación; también surgieron intereses similares respecto de la mujer víctima de violencia intrafamiliar, de pareja y de género; esto llevó a la pregunta por el hombre como generador y víctima de violencia desde la perspectiva del enfoque de género, desde el feminismo y desde ¿las masculinidades¿; las explicaciones forenses, criminológicas y victimológicas respecto del conflicto, la violencia y otras interacciones humanas maltratantes, también han hecho parte de los intereses grupales. La tendencia del grupo hacia el trabajo con población vulnerable afectada por situaciones conflictivas y violentas, no ha socavado el reconocimiento de la necesidad de buscar entender al actor del maltrato; sin el conocimiento de ambos extremos, toda política preventiva resulta insuficiente. En la actualidad, el grupo realiza investigación y aproximaciones explicativas en torno a las manifestaciones y representaciones del conflicto y la violencia en el contexto social, familiar e interpersonal, desde una perspectiva psicojurídica amplia (legal, social, forense, criminológica, victimológica y neurocientífica), desde distintos enfoques de la psicología. La conformación de un equipo interdisciplinario con mirada transdisciplinar pretende lograr la propuesta y el redescubrimiento de estrategias y mecanismos de fomento del bienestar de las niñas, niños, adolescentes, jóvenes, adultos y personas de tercera edad, con base en sus actitudes, emociones, capacidades y oportunidades, como constructores de su autonomía y como actores protagónicos del escenario familiar y etario y como promotores de la convivencia social.